Cierre de Ecobol frenó el lento avance del comercio electrónico

Además de los retrasos, los usuarios señalan que no tienen confianza en la nueva agencia, que anuncia medidas para reforzar la compra-venta por internet.
Frontis de las oficinas centrales de la nueva Agencia Boliviana de Correos. Foto: Alexis Demarco / Página Siete.




Hacía compras todas las semanas, los envíos tardaban pero siempre llegaban”, explica con resignación Percy Bernal después de buscar su nombre en el quiosco electrónico instalado en la entrada de la vieja oficina de la Empresa de Correos de Bolivia (Ecobol).

Los usuarios del creciente comercio electrónico en La Paz han visto como su actividad se ha visto perjudicada por el cierre de Ecobol y el retraso en la entrega de correspondencia que se remonta a noviembre del año pasado. A esto se suma la falta de confianza en la nueva agencia dedicada al servicio postal, que no termina de arrancar a pesar de haber entrado en funcionamiento hace cuatro meses.

Ecobol dejó de funcionar el pasado 1 de marzo y, según autoridades de Gobierno, la empresa operaba en números rojos y ya no era capaz de sostenerse.

Casi inmediatamente el Estado notificó a las oficinas de correo de todo el mundo la medida y se suspendieron los envíos al país por un mes. A su cierre, la empresa dejó una incómoda herencia de 30 toneladas de correspondencia sin procesar.

“Al momento de entrar, la unidad de liquidación de Ecobol se percató de la presencia de 30 toneladas de correspondencia sin procesar”, señala el director e la nueva Agencia Boliviana de Correos (AGBC), Iván Céspedes.

Comercio truncado




Percy, un usuario de Ecobol, cuenta que él inició sus actividades de comercio electrónico hace un año y medio aproximadamente, primero comprando a través de intermediarios y luego por su cuenta.

“Al principio tenía miedo de perder mi plata, pero luego me animé porque la diferencia que me cobraban los intermediarios era demasiado alta”, comenta el joven de 25 años.

Los productos que normalmente compra Percy por la red: son gafas de sol, accesorios para teléfono celular y maquillaje que su hermana le pide y distribuye entre sus amigas.

“Al principio mis pedidos eran pequeños, uno o dos artículos por vez, pero después empecé a comprar para revender y justificar el costo de envío”, añade.

Con el cierre de Ecobol, las reglas del juego cambiaron. “Ya había pasado un tiempo en el que no llegaban las cosas que pedía, la espera se estaba haciendo pesada y cuando cerró el correo perdí la esperanza de recuperar mis cosas y mi dinero”, dice.

Ahora Percy ya no compra nada por internet, al menos no hasta que la nueva agencia postal del Gobierno funcione. De similar manera, Julián Endara comenzó comprando productos para él y luego hizo de su actividad un negocio.

“Mi primera compra fue un reloj para mi papá, luego unos amigos me pidieron unas fundas de celular, luego una cámara y después una tablet para un amigo”, relata.

Para Julián, si bien Ecobol era lento en el procesamiento y entrega de paquetes, también era confiable, pero ahora ya no sabe qué pensar. “Tengo esperando un paquete desde diciembre de 2017, cuando se supone que llegó al país, pero a pesar de que reviso todos los días, parece que ese envío se lo tragó la tierra”, agrega.

De acuerdo con el director de la AGCB, las entregas de correspondencia y paquetes que se heredaron de Ecobol se realizan con normalidad. Asegura que una vez que la nueva entidad pública concluya, se pondrá en funcionamiento un plan orientado al comercio electrónico.

Estamos enfocándonos en ser un referente en el comercio electrónico, nos ha demorado un poco esta herencia de 30 toneladas, pero ya estamos desarrollando un plan. Estamos incorporando innovaciones tecnológicas y capacitándonos continuamente para hacer del comercio electrónico nuestra prioridad”, destaca.

Mientras esto ocurre, muchos usuarios de Ecobol seguirán esperando que sus paquetes lleguen a la oficina y que la nueva agencia se renueve con un mejor servicio.

Adultos, los otros grandes perjudicados

Los otros perjudicados por el cierre de la Empresa de Correos de Bolivia (Ecobol) son los adultos mayores que permanecen fieles al servicio postal tradicional.

“Desde que cerró la oficina de Correos ya no puedo enviar cartas a mis amigos y familiares. Yo no sé usar el correo electrónico”, relata Brígida Salinas, de 75 años.

Cuenta que a pesar de que la oficina central de correos recibe las cartas, las sucursales de Ecobol permanecen cerradas, por lo que si quiere enviar o recibir correspondencia debe movilizarse hasta el centro de la ciudad.

Es un perjuicio enorme para mí que ya no puedo moverme libremente. Espero que en el futuro esto sea remediado”, agrega.

Por su parte, el director de la Agencia Boliviana de Correos (AGBC), Iván Céspedes, señaló que hasta que la Unidad Liquidadora de Ecobol concluya su trabajo, no hay nada que pueda hacerse al respecto.

Aún no hay oficinas en las ciudades intermedias

Una de las quejas más frecuentes que se hacen a la nueva Agencia Boliviana de Correos (AGBC) se debe a la falta de oficinas en las ciudades intermedias y el poco personal con el que cuenta.

“He tenido que venir desde Coroico para poder recoger una carta porque la oficina de Correos allá permanece cerrada”, denunció Raúl Altamirano.

Como él, otras personas que viven en ciudades intermedias o localidades tuvieron que viajar a La Paz, Cochabamba o Santa Cruz para recoger sus cartas o paquetes.

Por ahora estamos concentrándonos en el eje central, pero con el tiempo vamos a ir ampliando nuestras oficinas y contratando más personal para poder atender a esa gente”, explicó el Director de la AGBC, Iván Céspedes.




Céspedes aclaró que desde el 1 de abril, cuando empezó a funcionar la AGBC, hasta ahora se han podido abrir otras sucursales de la agencia en ciudades como Sucre, Tarija y El Alto y con el tiempo se habilitarán las sucursales de las demás capitales de departamento, ciudades intermedias y provincias.

El problema es la cantidad de correspondencia que nos dejó la antigua empresa. Mientras nos concentramos en entregar estas cartas y paquetes, además debemos esperar que la Unidad Liquidadora de Ecobol concluya con su trabajo para poder abrir las oficinas de las otras ciudades y en provincias, pero es un proceso que ya hemos iniciado y que no se detendrá”, aseguró.

Anunció que próximamente se contratarán carteros para llevar la correspondencia directamente a los domicilios.
Fuente: Página Siete
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