Afligido por el fuego en Roboré: “Es una catástrofe, la ayuda llegó después que se quemó”

Rafael Méndez, gestor de un establecimiento ganadero, la hacienda San Marcos en cercanías de  Roboré, relata muy acongojado las fuertes pérdidas que le ocasionó uno de los muchos incendios forestales que todavía golpean a la región de la Chiquitanía en el oriente boliviano.

Voluntarios tras su trabajo en la Chiquitanía. Foto: APG.
¿Cómo inició?
“Este fuego empezó sobre la carretera, a unos 6 kilómetros (…). Una semana tardó en pasar los montes, en pasar a otro camino, (…) arrasó con todo, arrasó… no hubo forma, no hubo poder humano, cómo poderlo parar”, relató el damnificado.




La ayuda llegó tarde.
“Lamentablemente ahora la cantidad de ayuda por tierra y por aire nos llegó después que se quemó, después que pudimos pelear; se quemaron los animales”, dijo.

Una tristeza única, una pena: salvó apenas su casa del fuego.

“Era un fuego con peligro. Pudimos, por lo menos, salvar la casa. Le echamos agua al techo. Alambrados y postes se quemaron. Una tristeza  única, una pena”, lamentó.

“Todo, todo un desastre, una catástrofe

“Mi propiedad era organizada, se quemaron todos mis potreros, todo está por el suelo. Lo tenemos identificado al señor que ocasionó este fuego, ocasionó semejante incendio, una catástrofe”, atestiguó.

No es de la zona, nadie se dignó en apagarlo, aseveró Rafael.

Un personero del SENASAG levantaba datos de los animales quemados y sacaba fotografías de los daños, contó el ganadero a ERBOL mientras daba su testimonio.

Se quemó todo el monte.
Méndez asegura que el fuego destrozó 646 hectáreas: “Se quemo todo el monte, el pasto” y calcula inicialmente cincuenta mil dólares de pérdida.

Ya fue controlado, pero ya lo mío no hubo que controlar”, lamentó.
Fuente: ERBOL




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